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NO ME QUIERAS TANTO

Estoy harta de prohibiciones.Desde el tabaco a las basuras. La solucion no es prohibir sino educar. que no te prohiban fumar, sino que te enseñen los problemas que acarrea,que te indiquen los beneficios de reciclar,no que se tenga que tirar la basura a escondidas por las multas,que tengas que conducir a unas velocidades irrisorias y variables....prohibir es reprimir, reprimir es dictatorial y lo siguiente me da mucho miedo...quiero tener el derecho a equivocarme por mi misma, a decidir como y de que me he de morir. soy partidaria de las libertades personales, pero educando a respetar las libertades del vecino.
sobre todo cuando la mayoria de las veces, el saltarte las normas impuestas de manera casi opresiva no comporta una correccion bondadosa sino una sospechosa multa recaudatoria.
por favor   NO ME QUIERAS TANTO
5 Responses
  1. Anónimo Says:

    encantador


  2. Ana Says:

    Ahora si, ya se puede comentar,jeje

    Te intentaba decir antes, que en los posts de viajes, nos pongas alguna foto ( aunque la saques de google), para hacer una idea del lugar.

    Cuanto a este post, cada uno que haga con su salud lo que quiera, mientras no prejudique a los demás.

    Besicos


  3. Mª Mercè Says:

    Hola Jeanette...

    Primero decirte que agradezco tu visita a mi blog.

    Y sobre este post, pues que más de una vez he pensado lo mismo, que tanta prohibición sin educación no es buena.

    Cuando no nos demos cuenta, nos prohibiran salir a la calle, si lluve, para que no nos mojemos los pies.

    Me parece que estas leyes, las hacen unos cuantos que, aburridos en sus despachos, se dedican a dictarlas, en vez de preocuparse de temas más importantes.

    En fin...política y políticos.

    Un abrazo!!


  4. Carlos Fox Says:

    Hola Jeanette, estoy de acuerdo contigo. Un día de estos voy a hacer un post sobre el reciclaje. Tengo muchas cosas que decir al respecto.
    ¡Saludos!


  5. Nebulina Says:

    El tema es que un fumador prohibe a un no fumador respirar en condiciones. Libertad sí, pero hasta donde?